SINODALIDAD / HIJAS DEL FIAT
Hijas del Fiat
Como Hijas del Fiat, queremos, no solo decir sí a Dios, sino también enseñar y llevar a muchas almas a decirle sí a la Voluntad de Dios en sus vidas, por medio de nuestra Madre y Señora, la Virgen María
¿Quiénes somos?
Apostólicas y contemplativas
Las Hijas del Fiat vivimos nuestra consagración con profundo sentido de Iglesia, buscando glorificar al Padre mediante el cumplimiento de su voluntad y el testimonio de una vida santa.
Nuestro Instituto une armónicamente la dimensión contemplativa y apostólica, irradiando el amor de Cristo especialmente en la vida consagrada y en la misión de la Iglesia.
En la evangelización damos de lo contemplado, como fruto maduro de una vida de unión con Dios, guiada y sostenida por el Espíritu Divino
Conformar para el Reino de Dios un ejercito aguerrido y valiente, revestido de la armadura de Dios.
Cf. Ef 6, 14 ss
Hacer de la vida un testimonio de santidad y servicio
Cada etapa de formación permite a la joven futura Hija del Fiat configurarse, a través de la oración y el apostolado, a Cristo que la llama a ser santa en medio de la Iglesia.
Postulantado
Etapa previa a la entrada en el noviciado, en la que ha de comprobarse la validez de la llamada. Es un tiempo dedicado al mutuo conocimiento. Durante él, las Superioras conocerán a las candidatas y éstas al Instituto. Antes del ingreso, la joven contacta a la encargada vocacional quien la guiará hasta su incorporación a esta primera etapa.
Noviciado
La formación durante el noviciado debe ser, ante todo, como un itinerario de progresiva asimilación de los sentimientos de Cristo, hacia el Padre. Es un proceso vital a través del cual la novicia entra, poco a poco, en comunión con Él, hasta permitirle vivir más y más en ella . La vida espiritual tiene la primacía, pero sin descuidar los otros aspectos de la formación.
Juniorado
Profesando públicamente los votos de castidad, pobreza, obediencia y promesa de humildad, la religiosa se consagra a Dios por el ministerio de la Iglesia y se incorpora al propio Instituto. La primera profesión inaugura una nueva fase en la formación. En esta etapa las junioras pondrán sumo cuidado en madurar en su identificación con Cristo que las ha llamado.
Profesión perpetua
La religiosa que lo pida espontáneamente y sea considerada idónea, debe ser admitida a sus profesión perpetua. Con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio previos, durante un mes. la religiosa reforzará aspectos de su vida según el espíritu del Instituto. Es este uno de los medios más eficaces de formación del espíritu en esta consagración definitiva.
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